ESTE ES UN NUEVO DÍA PARA EMPEZAR DE NUEVO

No lo olvides. Tú eres el protagonista de tu vida. ¿Quieres que sea una aventura maravillosa?. Entonces: ¡¡¡ VIVE !!! Saborea cada instante, cada persona, cada encuentro, la soledad, el retiro... Nadie ha dicho que sea fácil. Pero siempre es posible recuperar nuestra inocencia infantil y gritar: ¡LA AVENTURA NOS ESPERA! (Si tienes un recurso que vale la pena compartir, házmelo llegar...)

Actividad para comenzar (...y continuar)

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Este septiembre, en todos los cursos, hemos comenzado reflexionando sobre la manera de estar en el mundo junto a loa demás. Hacemos una apuesta por el altruismo, por cuidar también a quienes viajan con nosotros en el tren de la vida. Lo hemos trabajado en clase a través de un anuncio y de un cuento. Aquí os los dejo...
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Entre muchas otras preguntas y aportaciones que han salido en clase, hay tres cosillas que, al menos, hay que elaborar: 1. un pequeño resumen, tres líneas, de las historias que hemos visto y leído; 2. poner un título al anuncio y un final alternativo al cuento; y 3. escribir la moraleja de estas dos historias.
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El niño y la estrella de mar

Como cada mañana, el hombre se despertó y bajó a pasear por la playa. A diferencia de otros días, la orilla estaba repleta de miles de estrellas de mar que se extendían a lo largo de toda la costa.
Pensó que ese curioso fenómeno sería consecuencia del mal tiempo y el viento de los últimos días. Se sintió triste por todas aquellas pequeñas criaturas. Sabía que las estrellas de mar tan sólo viven 5 minutos fuera del agua.
El hombre continuó caminando absorto en sus pensamientos. De repente, se encontró con un niño pequeño que corría de un lado a otro de la arena. Tenía la cara sudorosa y los pantalones remangados.
¿Qué estás haciendo? – Le preguntó el hombre
Estoy devolviendo las estrellas al mar, – contestó el niño – Junto todas las que puedo y las lanzo más allá de la rompiente para que no vuelvan de nuevo a la arena. 
Ya veo  – contestó el hombre – pero tu esfuerzo no tiene sentido. Vengo caminando desde muy lejos y hay miles de estrellas ancladas en la arena. Quizá millones. Podrás salvar a unas pocas, pero la inmensa mayoría morirá y todo tu esfuerzo no habrá servido para nada. No tiene sentido lo que haces.
El niño, sorprendido, le mostró una pequeña estrella que escondía en la palma de su mano y, antes de lanzarla al océano, le dijo al hombre: “Para ésta sí que tiene sentido”

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