"La última cima"

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Llega, casi coronando este Año Sacerdotal, una propuesta cinematográfica sorprendente. Se trata de una peli distinta, con un tema que no dejará a nadie indiferente. Os hablo de La última cima. A través de ella nos acercaremos a la figura de Pablo Domínguez, un sacerdote español fallecido en la cima del Moncayo. Os dejo el inicio de la peli y os invito a visitar la web de la misma, desde la que es posible hacer una petición para que se estrene en nuestra ciudad [ enlace ]. No soy el único que tuvo la suerte de conocer a Pablo -hace unos años, en el Valle de los Caídos, en un curso de Formación para profes de reli- como tampoco soy el único que conoce a no pocos sacerdotes que son magníficos modelos del seguimiento de Cristo a través del sacramento del Orden. Como dice san Pablo: "Anunciar el Evangelio no es para mí ningún motivo de orgullo, sino una obligación ineludible. ¡Ay de mí si no lo anunciase!" (1Cor 9, 16)


2 comentarios:

spc dijo...

Pablo Domínguez, un cura que dará que hablar después de muerto, para gloria de Dios.

antonio jesús torres dijo...

Excelente película que, no me cabe la menor duda, animará a otros cineastas a perder el miedo a contar historias que, a contracorriente de la chabacanería reinante, muestren la verdad, la bondad y la belleza a la que de forma natural aspira con todo su espíritu el ser humano, anhelo irresistible que ha tratado de ser erradicado del corazón de los hombres.

Verdad, bondad y belleza que en Cristo y quienes ponen su empeño en imitarle, se convierte en fuente de sentido, alegría y esperanza, como fue en el caso del Padre Pablo Domínguez y de la inmensa mayoría de los sacerdotes y religiosos que han convertido a Dios en su única heredad y al prójimo en un mandamiento de amor. Ojalá y el esfuerzo realizado en "La última cima", una humilde muestra de la grandeza y hermosura del sacerdocio, despierte vocaciones, aliente conversiones y, en todos los casos, nos haga crecer en amor al Amor de quien siendo Dios se hizo hombre para nuestra salvación, permaneciendo con nosotros hasta el final de los tiempos en su Iglesia y en el Misterio de la Sagrada Eucaristía.

Y ojalá, que esa gran cantidad de personas a quienes suene a chino cuanto digo, tomen el gusto por las cosas de Dios y amándole, abran su corazón y entendederas para conocer su infinita grandeza, poder y misericordia por todos y cada uno de nosotros.

El Santo Padre ha dicho en su visita a la Virgen de Fátima: «En nuestro tiempo, cuando en extensas regiones de la tierra la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue, la prioridad más importante de todas es hacer a Dios presente en este mundo y facilitar a los hombres el acceso a Dios» «Sin Dios, el hombre no sabe dónde ir y ni siquiera logra entender quién es. Nos consuela que Él está con nosotros hasta el fin del mundo» «Nos esperan no sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los cercanos ámbitos socioculturales y sobre todo los corazones de los hombres, que son los verdaderos destinatarios de la acción misionera del pueblo de Dios» «No tengáis miedo de hablar de Dios y de mostrar sin complejos los signos de la fe, haciendo resplandecer a los ojos de vuestros contemporáneos la luz de Cristo»

Esa es la intención de "La última cima" y el Padre Pablo Domínguez sólo ha sido un humilde instrumento a mayor gloria de Dios, como lo son la casi totalidad de los sacerdotes y religiosos que, entregados al servicio de los demás, soportan en silencio la persecución de los adoradores del hombre hecho dios, manteniéndose fieles a Dios hecho hombre en Cristo nuestro Señor.

Hay quienes ponen toda clase de pegas y alegan un sin número de razones para criticar a la Iglesia y a sus sacerdotes, pero no habrá nadie que en lo profundo de su conciencia pueda poner en duda el sacrificio, generosidad y valor, de aquellos que han entregado su vida a la Iglesia de Cristo, por más que los defectos, debilidad y errores de sus miembros, hayan estado presentes aún en los primeros apóstoles.

El Santo Padre ha consagrado a todos los sacerdotes del mundo al Corazón Inmaculado de María, y con esa hermosa oración deberíamos encomendar todos los días a nuestros sacerdotes.